jueves, 11 de agosto de 2016

No tengamos miedo de vivir



Cuesta, y mucho, entender esta gran verdad, al menos a mí me cuesta el doble; más cuando crecemos sumidos en una cultura donde se nos enseña a tener miedo y a actuar siempre sujetados por un arnés, a pensar tres, cinco, ocho veces las cosas antes de decidirnos, en donde crecemos inmersos en una formación religiosa de "la culpa" y donde vivimos dándole importancia a lo que dicen los demás y olvidándonos de la opinión que más importa, la de nosotros mismos.

Jesucristo, para los que creemos en él, debería de ser amor, espiritualidad y guía; la vida claro que es dura, pero al final es un libro de lecciones; y a las oportunidades deberíamos de verlas como esas cositas que solo pasan una vez y que hay que tomarlas. En el camino se aprende.

A lo mejor es simple y solo se trate de hacer lo correcto para nosotros y estar en armonía con todos. Moving in the right direction.

miércoles, 27 de julio de 2016

"Mi propia mierda me la puedo limpiar yo solo. No necesito que nadie más me la limpie"


La próxima vez que sienta las placenteras ganas de juzgar a alguien, júzguese morbosamente usted primero y vea lo horripilante que puede llegar a ser este acto tan deleznable del ser humano. No digo que yo jamás he juzgado a alguien, vaya que sí lo he hecho y mucha veces, ¿Oh sí yo soy libre de pecado! no es así, pero con el tiempo he tratado de ser objetivo, ético y congruente en mis opiniones y formas de pensar y trato de no hacerlo, porque eso lastima y queda feo. Porque una cosa es juzgar con mal intención para saciar la inminente hambre de meterse en lo que no le importa a nadie y otra es juzgar con criterio, con sentido propio y fundamento, ósea: Opinar.

Y es que -¡Qué onda!- con la gente que juzga mal intencionadamente a todo el que se le planta en frente o te hace comentarios hasta el puto cansancio como el que suelen hacerme de: “¡Qué joven te ves (y lo pongo educadamente), oh my God, se va detener el mundo por eso y aparecerá la primera invasión alienígena en plan Día de la Independencia!, todo esto con un toníto burlesco de asombro; la próxima vez que usted me diga ese tipo de comentarios con segunda intención "se puede ir mucho a la mierda", porque no pienso ponerme un rótulo en el pecho explicando que padezco de tal cosa, que ni menciono porque dudo que muchos lo entiendan y por la cual me tendré que hacerme exámenes médicos mensuales y tomar una pastilla por el resto de mi vida a las 5 am, cosa que usted no va hacer.

Esto no es únicamente sobre este tipo de cuestiones, esto es solo un enunciado de lo que quiero exteriorizar y va muchísimo más allá. Estoy un poco hasta los huevos de la gente prejuiciosa mal intencionada y con el único argumento de querer joder en todos los sentidos y ámbitos a cualquier persona, que si hacés esto, si te ponés esto, si vas aquí, si decís tal cosa, ¿sigo?, la lista es larga…. Que putas le importa a la gente lo que uno hace con su vida, como he dicho creo que deberíamos de vivir bajo la filosofía de: Nuestra propia mierda nos la podemos limpiar nosotros mismos, no necesitamos de nadie para que nos la limpie.

Y como dice la Dra. Polo “Sea cortés, ande con cuidado, edúquese lo más que pueda, respete para que lo respeten, ¡Y que Dios nos ampare!”… Sí, sobre todo que Dios nos ampare ante tanta gente así.

viernes, 22 de enero de 2016

Dándose de golpes a las 8 p.m.



"Acostarse en el parqueo Mode", suele ser un buen lugar para pensar sobre la rudeza, las frustraciones y hacerse preguntas de todo el largo día laboral... Mientras tanto me interrumpe el momento zen un ruido en la calle, veo dos tipos sobre ella, uno fuera de un carro y otro dentro queriéndose dar de golpes. Aparentemente uno de ellos algún empleado de una empresa de por aquí y el otro algún particular, no logro distinguirlos muy bien. 

Este país ya no está al borde del colapso... Está en el colapso o lo que le sigue, gracias a la violencia, los individualísimos, la falta de consideraciones y normas, el estrés, el sometimiento; en fin, el sentido común de ser simplemente seres humanos, tal parece que ya no existe. 

Mejor me voy, no vaya ser que me gane una pedrada. 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿Cuesta algo hacer lo correcto?




¿Cuesta algo hacer lo correcto?. Pues es lo que me pregunto cada día y hoy hace un par de minutos, cuando parqueado en un supermercado luego de haber hecho mis compras pro dieta en mi esfuerzo de “hoy si voy a comer saludable”, me quedé sentado un rato en el asiento del conductor poniendo en el playlist de mi celular King de Years & Years que me anda martillando la cabeza desde hace varios días; luego de un instante me percaté de reojo que se parqueaba junto a mí un carro del que se bajaba un señor de mediana edad con tres pelos en la cabeza y una barriga desproporcionada a su tamaño; y luego de verlo en la actitud paranoica que tenemos todos los que vivimos en este país de ver quien está al lado de nosotros, escucho un doloroso portazo sobre mi puerta. ¡Ouch, ouch!

Podrán decir que estoy haciendo un drama por un simple rasguñito en la puerta del pasajero de mi carro, y eso que ya llevo varios en la colección, pero en sí no es por el golpe que pudo haberme dado ese descuidado señor, sino lo que trasciende con esta acción, la rabia que me causa el darme cuenta que vivimos en un país donde solemos tener la actitud de “que si jodemos a alguien no pasa nada”, que nos importa un pepino respetar el bien común, escudándonos por un sentimiento en el que al parecer el respeto está ya devaluado. Con esto no trato de ser un moralista o andar vestido con traje de Gandhi, ni mucho menos que soy el hombre más correcto del mundo, pero esas pequeñas acciones son las que dan paso a las grandes y equivocadas acciones que ahora están resquebrajando como un salpor de almidón a nuestro país. 

Luego de un momento, opté por hacer un acto de justicia con mano propia, a lo mejor una acción cándida e infantil, pero que lo hice plagado con toda la cordura y el afán de dejar una lección a este señor panza de ayote de concurso de calabazas gigantes; agarré una libretita que siempre ando y le dejé en una hoja un mensaje escrito en su ventana, que decía algo así: -Señor, con las disculpas, la próxima vez haga el favor de no golpear las puertas de los carros que tenga a su lado, “El respeto al derecho ajeno es la paz” Benito Juárez-. A estas alturas y aunque haya sonado a respuesta de Miss, dudo que el mentado señor sepa quien es Benito Juárez, porque después de lo sucedido puedo pensar que su único referente cultural podría llegar a ser la Tenchis (busquen referencias).  

No tiren basura donde se les de la gana, denle paso a una persona o un perrito que quiera cruzar la calle sin importar si el de atrás les pita la vieja, no se les olvide decir por favor y gracias, dejen la carretilla del super en su lugar, etc. o haz una simple acción diaria, que por chiquita que esta sea, no te costará ni un centavo ni te quitará más de 1 minuto. Seguro esto te llenará de energía positiva y harás el intento por hacer mejor el lugar donde vivimos.

😁

sábado, 21 de noviembre de 2015

En picada desde Pink Floyd a Belinda



¿Gusto culposo o no tal culposo?. 

-Hola me llamo Francisco y me gusta una canción de Belinda (de pie delante del círculo de personas en grupo de autoayuda)-. La noche me da amnesia oh oh, mi mente da mil vueltas oh oh; sí, lo acepto, me gusta esta canción de esta cantante Mexicana, ¡Y qué!; Dopamina está oculta en mi reproductor de música de mi teléfono. Creo que he tocado fondo, luego de haberme tirado en picada desde las alturas de Pink Floyd a esta oda del pop mexicano.

Esta declaración tampoco es tan grabe, esta rola del 2010 es simplemente aceptable-random, de esas que te salen en la radio cuando vas manejando y no puedes quitarla porque estás cambiando velocidades y viendo las señales de tránsito. El video, que se ve que le metieron buenos dólares, es visualmente bastante bueno, muy onda surreal y multicolor, y de Belinda solo puedo decir que está excepcionalmente buena y exquisita, es todo una bellezón andando. Y haciendo precisamente la aclaración a este último punto, mi gusto por ella es más precisamente por ella que por su música, aunque tengo que aceptar que he sucumbido a esta canción, pero les aseguro que no tengo ninguno de sus CDs.


Todos tenemos gustos culposos y el que esté libre: que tire el primer disco.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Estado actual: Estoy Quebrado



A quién no le ha pasado que revisa su cuenta de banco y cuando luego de repasar esperanzadoramente todos esos micro números que se suman al final de la lista, te dan ganas de ¡Mentarle la madre al mundo entero!, pues eso me pasa constantemente cada semana que hago el fatídico ritual. Hace unos días escuchando el sonido de la notificación del chat de mi teléfono, me encuentro con que me habían enviado karmaticamente una imagen que decía algo así “I just looked at my bank account and figured out I can live comfortably for rest of my life as long as I die Saturday” PD: eso fue un mensaje divino, una señal o un llamado de conciencia de: Ahorra ya.

Durante años, y no miento, “años”, he tratado de perfeccionar el arte del buen ahorrador, pero no es desde hace un tiempo atrás que he visto mis finanzas pasar por una depresión económica bastante deplorable, que hasta hoy en día no sé la razón; o bueno si la sé, para que nos hacemos los tontos, soy un desastre en la materia de organizar mi economía personal, suelo gastar en cachivaches innecesarios, invitar de más y comprarme cosas que pasan del aparador del almacén a estar colgadas en mi closet por tiempo indefinido. Ahora me doy cuenta que el seminario de Fisherman al que asistí, nada más no dio resultados.

Alguna vez han conocido a un tipo que en su primera mitad de los veintes ha hecho  consolidación de deudas en un fastidioso trámite bancario, pues: Hola heme aquí, ese fui yo hace un par de años, el mismo que está contando estas peripecias financieras y que temerariamente está pensando hacer tal pirueta de nueva cuenta. No se crean, tampoco es que soy un despilfarrador de dinero a lo loco, suelo llevar un presupuesto que va cambiando constantemente y que al final de mes suele quedar como toda una mala partida de Tetris, completamente descuadrada. Luego de restar mi propia manutención, mis gastos estudiantiles, las cuotas de mis odiadas deudas, mi auto mesada para salir y de gastos personales, y pagar mis cuotas de derecho de piso y pupilaje donde vivo; me he inventado lo que yo llamo: “Impuesto de Autoahorro Obligatorio” que en papel se ve sumamente inspirador y quizá a estas alturas debería de patentar este concepto; aunque  déjenme contarles que ese númerito con dos ceros al final, al cabo de unos días, una semana o al llegar casi casi a fin de mes, siempre termino restándole uno de sus ceros. ¡Caput! al impuesto de autoahorro obligado. 

Sé que a lo mejor nunca logre rellenar mi colchón de billetes a menos que me gane la lotería, pero es que ser adulto y mantenerse uno mismo es una responsabilidad financiera muy seria y más en estos dorados tiempos que ya no son tan dorados, más bien son bastante negros, simplemente la economía no da para más. Pero al final de este año y ya a últimas horas me he propuesto recobrar el tal impuesto de ahorro con la seriedad que se merece; y es que pienso que ha llegado el momento de hacerse responsable de los daños a mi billetera y no volver a la patética rutina de estar cuchillo en mano sobre mi cama intentando sacar un par de monedas de la alcancía.

¡Siempre nos quedarán los raspínes de la suerte! ¿Verdad Alice?




El diseño de esta alcancía tiene de derechos de autor y está patentado.

lunes, 16 de noviembre de 2015

El día en que me dijeron: Amargado


-“Francisco es bien serio, se ve bien enojado”- cito textualmente lo que mencionó el otro día una de mis compañeras de cubículo del trabajo. Luego de haberse roto el silencio con tal aseveración no me quedó otra que unirme al efecto dominó de risas de mis compañeros a mi alrededor, -¿Cómo me has dicho?, ¡Qué soy amargado!- JAJAJAJAJA entoné satíricamente en ese momento. Dicen que alcanzas la adultez y cierto grado de madurez cuando logras reírte de ti mismo, y quizá es cierto, porque hasta la fecha me sigue causando gracia este episodio.

Creo que tendré que inscribirme a un curso rápido de relaciones públicas, para quitarme esta fachada de chico migraña y quizá eso resuelva la percepción que muchos tienen sobre mí. Sí lo acepto, sé que soy culpable de ser súper concentrado en mi trabajo, de la manía de querer hacer todo bien y de ir a mis aires siempre. Por años he venido perfeccionando el arte de la disciplina, una virtud que desde pequeño he maquinado en muchos aspectos de mi vida, y digo algunos, porque en el departamento de la educación física y deportes no más no ha surtido efecto alguno, pero eso es tela para otro post y muy largo de contar. Pero no se fíen debajo de ese semblante de hombre sin sonrisa con mirada de Clint Eastwood viendo al monitor de la computadora, hay alguien que guarda muchas sorpresas.

Generalmente suelo pasar muy serio mientras trabajo, y es que la verdad estoy en un mundo donde el estrés está a la orden del día y es inevitable no tener mi cara de WTF cada vez que tengo una asignación que tiene que ser entregada a la velocidad de la luz con indicaciones indescifrables; a lo mejor tiene también mucho que ver que cada día me hago más viejo y veo la vida desde el balcón de: Tengo tantas cosas que pagar”… A trabajar se ha dicho.

Hoy en día puedo decir que estoy en proceso de rehabilitación de las amarguras diarias, They tried to make me go to rehab but I said, no, no, no, sí eso mismo, que con el paso de los años he estado aprendiendo que la vida son dos días para estarse estresando más de la cuenta y que hay que reírse hasta de uno mismo. Al menos sé, que ahora aunque tenga constantes recaídas y cortos circuitos estoy en el camino del Yo lo intento. Pero sea como sea, no se crean, detrás de este chico serio que siempre viste de gris hay un ángel dulce como la miel. Ehhhhhhhh ¿O será de cianuro?.


:)