viernes, 21 de octubre de 2016

La libreta de Indiana Jones


En la era de la tecnología yo aún sigo usando papel y lápiz.


Cuando llegué por primera vez a aquella calle de árboles de 30 metros de alto y me senté en unas bancas de metal a esperar a que llegara alguien para abrirme la puerta de mi nueva casa, fue cuando realmente comencé a sudar helado por pensar ¿Cómo diablos me voy a mover aquí?. Oficialmente estaba en medio de la nada.

Al día siguiente, aún con los efectos encima de un jetlag que duraría más de una semana, me levanté acompañado del chirriante sonido de la cama que escucharía cada vez que me ponía en pie a las 6 a.m. Lo primero que miraba a través de las ventanas eran precisamente las puntas de esos árboles que llegaban hasta el tercer piso, que en realidad es el cuarto, bueno no lo sé, este sistema de contar los niveles de los pisos me sigue confundiendo; lo demás es historia, el ritual mañanero de hacerme el desayuno, ducharme en una baño con tina, mirar un bidet que jamás me atreví a usar y vestirme pensando que mi ropa era la armadura que me ponía para ir a la jungla citadina de cemento, semáforos y señales de tránsito. 

Caminando por las aceras de baldosas de cuadritos pequeños, casi con un sentimiento de estar caminando de puntillas, miraba hacia todos lados y el terror comenzaba a invadirme al encontrarme parado sin saber hacia que dirección agarrar, al mirar todos los autobuses iguales con números y nombres de lugares que en mi vida había visto, calles con sistema de cuadrícula y edificios y más edificios que parecían que caían sobre mí; el típico efecto que sucede cuando tienes episodios de ansiedad. Todo comenzaba a cobrar vida propia.

En esos días empecé a darle gracias a Dios por vivir en la era de las redes sociales y las Apps, en especial Google Maps. Debo confesar que hasta esa fecha no había realmente utilizado esta herramienta, todo un mundo de información se abrió ante mis ojos y desde entonces Google Maps siempre está en favoritos del navegador de mi computadora y en mi teléfono con una aplicación muy buena que no utiliza datos de internet "Google Maps Offline".

Fue ahí cuando la famosa "Libreta de Indiana Jones" vio la luz por primera vez (suena "Also Sprach Zarathustra" de Odisea en el Espacio 2001) y que en realidad tiene hasta este momento dos tomos, porque como dicen -una no es ninguna-; y es que cada una de las páginas de estas libertas guarda recuerdos interminables de tantos lugares en los que me he perdido hasta ahora. Cada día religiosamente planificaba donde tenía que ir y con la ayuda de Google Maps miraba las posibles rutas, autobuses o líneas de metro que tenía que tomar para llegar a donde tenía que llegar; así fui coleccionando en cada una de sus páginas las descripciones de las paradas en las que tenía que esperar tal autobús, que edificios o comercios habían en el camino, por donde tenía que andar, posibles alternativas de idas y regresos, los horarios de cuando pasaba el transporte público e incluso hasta anotaba allí mi lista del supermercado, ¿Quién ocupa hoy en día una libreta de puño y letra para anotar la lista del súper, cuando tienes la App de "notas" en tu smartphone?, pues yo, me declaro un old school empedernido.

"Mi libreta de Indiana Jones", se convirtió en una especie de diario de viajero que ahora guardo y voy coleccionando con especial cariño. Muchas veces me salvó la vida cuando andaba más perdido que Moisés por el desierto y sabía perfectamente que solo tenía que meter mi mano en mi mochila, sacar mi libreta y comenzar a leer todas las anotaciones que contenían esas páginas como si fueran los mapas de un tesoro escondido.

Los secretos de la ciudad están en mis manos y mi Libreta de Indiana Jones está ya patentada :)



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